Cristina III

Pues te informo, ya lo he terminado, ya te dije, como Chelo los boquerones, este fin de semana, que ha hecho feo, lo he aprovechado en casita, sofá y retiro y ha caído en un par de sentadas. Te digo que me dolía la cara de la dichosa mueca de media sonrisa que me acompaña cuando lo leo y también cuando lo pienso. En fin, ya te dije que me encanta, pues la única crítica que se me ocurre es en cuanto al final, no es que sea un final abierto, que parece que no lo hay, podrían seguirse infinitos capítulos de A, B, a, b, y seguir con todas las letras del abecedario, sobre rutas, excursiones, meriendas, encuentros y desencuentros, los lectores estaríamos contentos, pues como te dije tu libro es un bálsamo ante la apatía vital, pero a nivel literario creo que le falta (si le faltara algo) un final que suene a tal. Pero vamos, por buscarle algo, que igual esa ha sido tu intención y quien soy yo para opinar al respecto.

La verdad, me ha dado pena que se acabe el libro y me han entrado ganas de leerme Luz de verano, más que nada por saber en qué consiste el método de Pachi.

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Clara

El principio es buenísimo, redondo. Prometía mucho.
Pero después…
Me gustó más Luz de verano