Formentera no existe

Atardecer. El Sol en Formentera no se va nunca sin despedirse. Y con la luz todavía en los ojos, uno puede volver a partir. Lo mejor es hacerlo sin meta. Y caminando por estos lugares, podrá suceder que nos encontremos con un hombre y una mujer en bicicleta. Si ella es oriental y él parece un marciano muy simpático, entonces es fácil de entender de quiénes se trata: de Chelo y Alfonso, que después de las novelas Luz de verano y Luna de Formentera, se sienten transportados a alturas celestiales y como protagonistas que dan la vuelta a la isla se han convertido en parte integrante del territorio (para quien haya tenido ya el placer de seguirlos en las dos novelas)

[Extraído de Formentera no existe de Stefania Campanella]

Yolanda

Estuve hace unas semanas por la Mola y te compré los tres libros de la Trilogía de Formentera, no sé si lo recordarás. Pues bueno, quería darte las gracias por lo mucho que me has hecho disfrutar, porque una vez de vuelta a la ciudad ha sido como prolongar esos días tan bonitos en la isla.
Por cierto, compré en San Francisco Una idea peregrina… ya te contaré.