Formentera no existe

Atardecer. El Sol en Formentera no se va nunca sin despedirse. Y con la luz todavía en los ojos, uno puede volver a partir. Lo mejor es hacerlo sin meta. Y caminando por estos lugares, podrá suceder que nos encontremos con un hombre y una mujer en bicicleta. Si ella es oriental y él parece un marciano muy simpático, entonces es fácil de entender de quiénes se trata: de Chelo y Alfonso, que después de las novelas Luz de verano y Luna de Formentera, se sienten transportados a alturas celestiales y como protagonistas que dan la vuelta a la isla se han convertido en parte integrante del territorio (para quien haya tenido ya el placer de seguirlos en las dos novelas)

[Extraído de Formentera no existe de Stefania Campanella]

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